domingo, 4 de abril de 2010

Abriendo los ojos


Creemos que las cosas más importantes son las que se dan en largos períodos, que necesitan de tiempo; pero la verdad es que las cosas más importantes suceden en una milésima de segundo.

Me estuve haciendo durante mucho tiempo una pregunta, y jamás encontraba respuesta, la reflexioné durante meses y por más que me torturé para hallar la respuesta, no pude.

Hasta que en una fracción de segundo, me bastó hablar con una sola persona que me dijo algo que cambió mi percepción de las cosas, fue como llevar una venda todo el tiempo y que tan solo llegara una persona que la sacara y te hiciera ver como son en realidad todas las cosas.

Y así de repente todo cambia y lo que antes era de un color ,ahora es de otro.

Amo a alguien y pudiera sonar apresurado, pero creo que no me equivoco en pensar que lo amaré toda mi vida. Tuve la fortuna de coincidir con él en esta vida, aunque se que para él yo soy lejos lo peor que ha pasado por la suya.

Agradezco infinitamente los momentos que pasé junto a él; y aunque él me odie y sienta una especie de repulsión hacia mí, siempre estará en mi mente y en mi corazón, y creo que mi último pensamiento será para él.

Pero al caerse la venda de mis ojos encontré la respuesta a su odio; y fue tan simple como analizarme a mí misma.

Cuando alguien a quien yo le gusto no me gusta, me alejo y trato de decepcionar a esa persona hasta tal punto que no sienta nada por mí, o trato de hacerle ver que jamás tendríamos una oportunidad juntos. Eso mismo es lo que sucede, creo que mis sentimientos hacia el son más fuertes de lo que él nunca sintió hacia mí, puesto que él solo me veía como a alguien cercana, pero nunca más que eso, y al ver que yo lo quería mucho comenzó a alejarse, a demostrar lo peor de sí para que yo lo dejara atrás.

Pero creo que me di cuenta de ello demasiado tarde; tan tarde que mis sentimientos se volvieron muy fuertes, tan tarde que su odio se volvió demasiado grande y el abismo que nos separa demasiado profundo y extenso.

Pero lo cierto es que aunque jamás volvamos a cruzar ni media palabra o nos tratemos con indiferencia, siempre estaré deseando para él lo mejor; que sea ese gran músico que siempre ha querido y del que estoy segura se convertirá, que llegue a su vida una persona que lo ame y de la cual este él enamorado también, que sea muy feliz; y desearía también que jamás sufra ,aunque sé que eso es difícil, porque a veces son esas penas las que nos hacen madurar.

Yo aquí siempre te recordaré y aunque esto no te importe, porque para ti todo acabó, o en realidad nunca empezaste nada, yo tengo que cerrar este ciclo, porque soy yo la que se hace daño, soy yo quien sufre más, no por ser una pobre víctima que sufre por tu culpa, sino por ser víctima de mi misma, porque me he torturado todo este tiempo y aún lo sigo haciendo… con la ilusión de un quizás, con la esperanza de que algún día las cosas puedan cambiar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario