sábado, 18 de septiembre de 2010

¿Será que...?


¿Será que hay alguien destinado para nosotros?... ¿Sera cierta la teoría de la media naranja y el alma gemela? La verdad es que no existe el príncipe azul, no existe ese maravilloso caballero que vendrá a rescatarnos, y no está bien que creamos en eso porque tampoco somos nosotras alguna especie de Blanca nieves o Bella durmiente… no; definitivamente no lo somos, somos seres humanos, un espécimen para el cual pensar no sirvió para nada más que para realizar complejas acciones a veces un tanto incomprensibles, seres que buscan sentir de una manera compleja para tener una existencia con altos y bajos.

Si existe esa media naranja ¿Quién nos puede asegurar que esa media naranja quiera que seamos su otra mitad? Pues he aquí la respuesta… nadie, y lo cierto es que no siempre gustamos a quienes nos gustan, ni somos todo lo que el otro espera… Y es que el ser humano parece ser el único espécimen que busca una manera compleja de padecer algún sufrimiento, un mecanismo complejo de conquista y todo con un inconsciente impulso de reproducción en que la mejor opción que me permita perpetuar mis genes será la indicada y la correcta.

¿Qué hay entonces de la conexión espiritual, el amor verdadero y la química?, eso es algo tan relativo y efímero que puede existir un día y desvanecerse al otro, somos seres volátiles un tanto inseguros y cuyas necesidades cambian constantemente, no podemos saber si existe en alguna parte esa otra persona que nos complementa, pero si encontraste o creíste haber encontrado la tuya, siéntete afortunado y no la dejes ir , lucha por mantener viva esa llama de pasión, de esperanza y de amor que los mantiene juntos.

Primer Amor


El primer amor: quizá sea un hecho que nos marca para toda la vida, aun mas cuando este amor se transforma en un recuerdo inolvidable que perdura durante el tiempo y que a veces puede ser implacable con el corazón y los sentimientos puros de quienes prefirieron luchar por él y no darle la espalda.

Pero a veces por el bien propio sería mejor que olvidásemos los sentimientos y diéramos espacio a la razón pues un noble corazón primerizo puede sufrir mucho a causa de un amor que no supo corresponder a él.

Alguien dijo una vez que el corazón tiene razones que la propia razón desconoce, puede ser esta una de las frases más ciertas; a veces queremos a alguien sin saber como o el por qué , simplemente es así, y no debemos buscar explicaciones, por que los sentimientos carecen de ella.

¿Pero qué hacer si una parte de nosotros siente ese algo que nos impulsa a luchar por el amor cuando aun las señales parecen indicar que todo esta perdido y no somos correspondidos?

Podría aventurar en un consejo quizá construido en base a palabras bonitas que nos llenen de esperanza, pero lo cierto es que aunque el amor sea universal, cada persona tiene su propia manera de vivirlo y sentirlo y ni el consejo mas sabio del mundo puede doblegar la pasión de alguien que aun que no sienta obsesión, no pretenda ni quiera dejar de luchar por algo que considera cierto; y por que por mas iluso que pudiese parecer ,al ver a los ojos de esa persona es como si encontrásemos sentido a todo nuestra vida, como si hubiésemos vivido una existencia en la cual algo nos faltaba y al fin lo encontrásemos en alguien que sentimos es muy especial.

Pues aquí va quizá un consejo; no dejen de luchar, pues no hay nada que perder pero si mucho que ganar y un intento, quizá una palabra pueda marcar la diferencia, si crees estar enamorado, entonces no lo dejes ir, da todo por lo que sueñas pues si la oportunidad pasa no hay nada peor que pensar en el hubiera, y eso es algo que ya no existe.

Alguna Vez


Alguna vez te vi

Y sentí que jamás podría dejarte

Alguna vez tome tus manos

Y pensé que en ellas podía refugiarme

Alguna vez quise tus abrazos

Como mi único abrigo

Y otras mire tus ojos

Esos ojos que amo

Pensando que algo tu sentías

Y ahora hay un vacio, un abismo

En el cual tu eres el fondo

Eres tu a quien no olvido

Los recuerdos son como huellas que quedan en el alma, marcas imborrables que nos hacen guerreros de una vida que no siempre nos gusta y la cual se define por nuestros actos, algunos acertados, otros totalmente erróneos pero que al fin y al cabo forman parte de la experiencia que necesitamos para aprender y madurar; hechos que provocan sonrisas, otros que derraman lagrimas, algunas de estas se borran, otras… quedan con nosotros, escondiéndose tras la apariencia apacible y feliz de quienes decidieron que la vida no se hizo para llorarla, sino para vivirla y que vieron en estos momentos oportunidades para salir adelante, aunque el futuro poco esperanzador parezca , luchan por los sueños que no se borran con nada, por los ideales y la convicción que solo los verdaderos gladiadores saben defender.